Descubriendo Martos de mano de Vértigo Estival

Vértigo Estival se celebra desde su primera edición en Martos, pero ¿sabías que este es considerado el municipio mayor productor de aceite de oliva de España y del mundo?

El Cerro de la Peña preside la ciudad, una imagen única y peculiar que identifica y sitúa a la perfección la localidad jienense. Desde esta altura se puede disfrutar del mar de olivos que rodea y protege Martos, una ciudad coronada por los restos del Castillo de la Peña – hito en la Ruta de los Castillos y las Batallas -. Se trata de las ruinas de un antiguo castillo levantado en el siglo XIV por la Orden de Calatrava. A través de su ladera se desarrolla su núcleo urbano, regido por el Castillo de la Villa (ambas construcciones declaradas en 1985 como monumento histórico) y por la gran Iglesia de Santa María.

Aquellos ratos libres entre actuación y actuación de Vértigo Estival son los adecuados para pasear por las calles de Martos y descubrir así rincones increíbles como la Plaza de San Francisco, el Convento de las Hermanas Trinitarias (de donde debes probar sus empanadillas), la Plaza de la Constitución, su Ayuntamiento (considerado como joya del manierismo andaluz), la Real Iglesia Parroquial de Santa Marta (patrona de la ciudad), su Torre Almedina o la Calle Camarín, donde podrás ver desde su mirador el barrio de San Amador, una imagen de postal con la Peña al fondo. ¡Una preciosidad! Pero si lo que buscas es desconectar unos instantes, te recomendamos que te acerques hasta el Parque Manuel Carrasco, el más grande de la localidad con una extensión aproximada de 65.000 m².

Es más que recomendable un paseo por el casco histórico de Martos, donde abundan las casas palaciegas de extraordinario valor arquitectónico.

También puedes aprovechar y disfrutar de la interesantísima oferta natural de Martos. Un plan interesante es acudir a la cima de la Peña y realizar excursiones a la Sierra Grana y Ahíllos, o al lugar donde se levanta el castillo del Víboras. Sin duda, toda una experiencia.

 

 

 

 

 

Tras el paseo, ¡qué mejor que reponer fuerzas! Su aceite, el oro líquido de esta tierra, es lo más valorado de la tierra, pero también te recomendamos que pruebes el hoyo (un plato compuesto de pan, aceite, bacalao y aceitunas), las migas marteñas, la pipirrana, el ajoblanco, el encebollao, las gachas, las aceitunas aliñadas y el gazpacho marteño. Y si os quedáis con ganas de postre y probar algún dulce típico elaborado en sus conventos, no lo dudéis, costrada y perrunillas. Eso sí, no os olvidéis de comprobar los horarios de los conciertos que queréis ver de Vértigo Estival para que no se os pase la hora.

Un paseo por la Vía Verde o una visita al Cortijo del Madroño pueden ser complemento perfecto al disfrute musical.

 

Los comentarios estn cerrados.