Un Mar de Canciones 2018 cerró elevando sus estándares de calidad

 

Con un lleno absoluto y manteniendo el ambiente de cercanía que le caracteriza, el festival Un Mar de Canciones consigue en 2018 no sólo aumentar la asistencia de público con un lleno completo, sino afianzar uno de sus objetivos principales: elevar sus estándares de calidad.

La edición de 2018 destacaba en un principio por artistas de renombre como Mikel Erentxun, Jaime Urrutia o el referente de la canción de autor, Carlos Chaouen. Pero ya sabemos que este festival va más allá de la música, uniendo solidaridad y humor, dos puntos de referencia que tienen mucha conexión con la línea temática de la canción de autor.

Como menciona Antonio Rosillo, director del festival “es un punto de encuentro de la solidaridad a través de la música”. Fruto de cada edición de Un Mar de Canciones, todos los años destina parte de los beneficios, al apoyo económico de una escuela de música en Nicaragua.

 

Y más allá de la música, humor y solidaridad que rodea este singular evento, está la relación con el público. Cuando los grupos mediáticos no es el principal reclamo com ocurre en grandes festivales, la atención al público y la cercanía comienzan a convertirse en el valor añadido.

Estos son algunos aspectos que desde la organización del festival destacan y que en cada edición del festival se van optimizando, teniendo como foco la calidad y excelencia.

– Mantenimiento de entradas: Evitar sorpresas con los precios de las entradas es fundamental para fidelizar a su público. Garantizando la coherencia con los contenidos del festival.

– Precios populares: Los servicios de restauración son ofrecidos por empresas locales que te hacen sentir como en cualquier rincón de Torreperogil, sin tener que medir las palabras cada vez que te acercas a la barra.

– Cercanía: Espacios escénicos como el de la peña flamenca o una terraza en la calle, te recuerda que no has ido de festival a una ciudad, sino más bien que estas en una ciudad rodeada de un festival.

– Staff de asistencia: Personal especialmente dedicado a la asistencia para público con movilidad reducida, porque aquí lo importante es que estés cómodo y sientas la cercanía que empapa todo el festival.

– Sonido: Otra de las preocupaciones fundamentales del festival es ofrecer un sonido excelente y para ello se realiza en un espacio especialmente preparado como el Auditorio de Torres Oscuras y facilitando a cada artistas el tiempo necesario para las pruebas y chequeo de sonido previas.

Respecto a las actuaciones de Un Mar de Canciones 2018, mantuvieron un listón muy alto.
El jueves 5 de julio Alfonso del Valle fue el responsable de abrir el festival en el patio de la Peña Flamenca La Soleá. Un espacio acogedor donde Alfonso se sintió muy cómodo en el escenario y así lo transmitió al público.

El viernes, Jaime Urrutia, Mikel Erentxun, Carlos Chaouen y Jálber hicieron que el Auditorio Torres Oscuras, viviera una de sus noches más emblemáticas. Si Carlos Chaouen hacía honor a la identidad del festival con la fusión de la canción de autor y Jálber demostraba porqué es el artista revelación local, más tarde llegarían las dos bombas que harían estallar el auditorio en un ambiente de diversión y baile: Mikel Erentxun y Jaime Urrutia. El primero comenzó presentando su último disco, intercalando algunos temas de Duncan Dhu. Fue en este momento en el que el público y artista comenzaron a convertir el concierto en una fiesta, a la que enseguida se unió Jaime Urrutia, convirtiendo una noche de festival, en un homenaje a la música española. Puedes descubrir más de esta noche mítica para inaugurar los festivales de Jaén en Julio.


También la calle y los niños tuvieron un protagonismo especial con la actuación de Colorín Colorado que llenó las caras de padres y niños de ilusión haciéndolos partícipes de actuaciones de teatro o música, algo que recalca esa marca de la casa de Un mar de Canciones donde la cercanía y el buen ambiente conviven por cada rincón del festival.

 

El último día del festival, el especial sobre humor “Un Mar de Risas”, se trasladó al Paseo del Prado, con los monólogos de Raúl Fervé y José Campoy, para empezar con una gran dosis de humor, seguido del concierto de Víctor Lemes. El grupo Vuelacruz fue responsable de cerrar Un Mar de Canciones en el escenario de la calle España.

Risas y concierto en la calle fueron la rubrica de este festival en su último día. Una síntesis de su actitud y saber hacer, uniendo la música en español y su mensaje, con el humor y la solidaridad. Seguro que en 2019 nos esperan con muchas sorpresas bajo el brazo, para seguir llenando ese gran escenario de la provincia de Jaén junto al resto de festivales de Jaén en Julio.

 

 

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